28 Ene 2019

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Mejor que en las películas: detectores sísmicos de Vanderbilt

Puede que Hollywood haya glorificado los atracos con películas clásicas como Jungla de cristal, Heat, Oceans 13, The Italian Job y Ciudad de ladrones. ¿Se ha preguntado alguna vez sobre la tecnología que protege las instituciones financieras contra ese tipo de incidentes en la vida real?

Echemos un vistazo a la ciencia y la tecnología que se encuentra detrás de la gama de detectores sísmicos de Vanderbilt. Están diseñados específicamente para vigilar a todas horas las cajas fuertes, los cajeros automáticos, los dispositivos de depósito de dinero nocturnos, las cámaras acorazadas y las bóvedas. Se han desarrollado para tener inmunidad frente a las falsas alarmas y están optimizados para poder instalarse en acero, hormigón y materiales compuestos sintéticos.

Por tanto, ¿qué es exactamente lo que hace que la tecnología sísmica sea más fascinante que Bruce «el imprevisible» Willis arrastrándose por un conducto de ventilación para evitar que unos terroristas internacionales asalten la bóveda de un banco? Aquí es donde la ciencia y tecnología de la vida real se vuelve mucho más fascinante.

Todos los tipos de ataques de intrusos generan patrones de vibración únicos. Cada herramienta de ataque, ya sea un taladro, un soplete o explosivos, produce vibraciones mecánicas específicas, lo que deja una huella acústica única. La duración, la frecuencia y la amplitud de esas huellas acústicas se usan para convertir vibraciones mecánicas y térmicas en señales eléctricas. Cuando un sensor sísmico bimorfo detecta ruido o vibraciones, sus valores característicos se analizan con precisión usando una señal digital Senstec, basada en algoritmos únicos desarrollados y comparados con aquellos perfiles amenazadores para determinar si debe activarse o no la alarma.

Después, la frecuencia de esas señales se mide y compara con las de ataques conocidos para decidir si disparar o no la alarma. Por eso, los «ruidos» habituales como tráfico o interferencias electromagnéticas, que hacen que los sonidos transportados por las estructuras se propaguen a través de la estructura protegida, no activarán alarmas falsas. De forma resumida: si un camión de 18 ruedas pasa por la calle, no salta la alarma; pero si un ladrón intenta pasar a través del acero por el orificio hecho por medio de una lanza térmica, se encontrará con un gran problema.

Estas vibraciones transmitidas por la estructura, causadas incluso por ataques sutiles, pueden detectarse en una fase muy inicial y, cuando hay alarmas presentes, se disparan de forma repetida para dar tiempo a que las fuerzas de intervención aparezcan antes de que el intruso haya accedido a los objetos de valor o haya hecho muchos destrozos estructurales.

Quizás no sea Ben Affleck huyendo disfrazado de monja con un rifle de asalto M16, pero la ciencia y la tecnología que funciona contra estas amenazas en la vida real juegan en otra liga.